Hidrófugo e impermeabilizante: dos mecanismos, dos resultados
En el mostrador te ofrecen un aditivo impermeabilizante para cemento como si fuera un solo producto, y no lo es. Un hidrófugo trabaja sobre la capilaridad: vuelve hidrófoba la pared del poro para que el agua no suba por succión. Un impermeabilizante trabaja contra el paso del agua y, sobre todo, contra la presión hidrostática: bloquea el poro, forma película o genera cristales que densifican la matriz. Si compras el primero pensando que tienes el segundo, tu muro repele la lluvia pero se llena de agua en un sótano. Antes de pedir cotización, define si tu problema es succión capilar o presión de agua: esa sola pregunta decide la mitad del producto.
Cómo funciona un aditivo hidrófugo para cemento
El hidrófugo se añade en masa o se aplica como tratamiento superficial. Los activos —a base de siliconas, silanos, siloxanos o derivados de ácidos grasos— se fijan en las paredes de los capilares y orientan sus grupos apolares hacia el interior del poro. El resultado es que la superficie del capilar deja de mojarse y el agua ya no avanza por succión. Fíjate en que el poro sigue abierto, así que el muro respira y el vapor puede salir, algo que en un revoque de fachada te importa tanto como la propia repelencia. Dosifica estos productos, como referencia comercial, entre 0,2 y 1,0% del peso del aglutinante, siempre con una mezcla de prueba. Si tu caso es un mortero de revoque exterior expuesto a lluvia batiente pero sin presión de agua, un hidrófugo es la palanca correcta y no necesitas subir a un sistema impermeabilizante.
Cómo funciona un aditivo impermeabilizante para cemento
El impermeabilizante ataca el poro de otra manera: lo bloquea o lo vuelve discontinuo. Hay tres familias y conviene que las distingas antes de comparar precios, porque cada una ataca tu problema de forma distinta. La de bloqueo de poro usa finos o compuestos reactivos que tapan la red capilar. La hidrófoba recubre el poro, parecida al hidrófugo pero formulada para reducir la absorción total del sistema. Y la cristalizante reacciona con la humedad y el cemento no hidratado para formar cristales insolubles dentro de poros y microfisuras. La familia que combina polímero —un copolímero redispersable— forma una película continua que además aporta adherencia y flexibilidad: es lo que hace un polvo de polímero redispersable (RDP), y en su variante hidrofóbica lleva la repelencia un paso más allá. Ninguno de estos sistemas sustituye a una membrana: resisten el agua capilar y presiones moderadas, no un muro de contención con presión sostenida.
Qué exige la norma para que tu mortero sea impermeable
Que un mortero no deje pasar el agua no se declara a ojo: se ensaya. Los aditivos que reducen la absorción capilar se encuadran en EN 934-2 como aditivos resistentes al agua, y el desempeño del mortero endurecido se verifica con el coeficiente de absorción de agua por capilaridad de la EN 1015-18. Para un mortero de revoque o de albañilería, las normas de producto son EN 998-1 y EN 998-2, que remiten a esos ensayos. Cuando pidas un aditivo, exige el dato de absorción del mortero con y sin aditivo, no solo la ficha del producto: el número que te interesa es cuánto cae la absorción del sistema, no la apariencia del líquido. Si el proveedor no puede darte ese diferencial probado, no tienes forma de comparar dos ofertas con criterio.
Formulación de un mortero impermeable: por dónde empezar
Un mortero cementicio impermeable típico combina tres palancas, y conviene que las revises en este orden. Primero, RDP para sellar el poro, dar adherencia y flexibilidad: en calidad flexible o impermeable parte de 1,5 – 2,5% del peso seco, y si el servicio es húmedo persistente —sótanos, tanques, zonas húmedas— la calidad hidrofóbica —nuestra YD10RH— es la elección natural, con la YD1060 cubriendo el frente flexible e impermeable. Segundo, un éter de celulosa como el HPMC a 0,10 – 0,30% para retener el agua de amasado y que la hidratación se complete en vez de secarse en el borde. Tercero, el control del agua con un reductor: menos agua mezclada deja menos poro capilar después de la hidratación, que es la vía más barata de bajar la permeabilidad. El cuadro de abajo resume la dirección de la formulación; los valores exactos dependen de la norma que debas cumplir y de los aglomerantes de tu mezcla. En sistemas de reparación e impermeabilización en servicio húmedo, la guía de aditivos para concreto y mortero de reparación desarrolla cómo se combinan sellado, retención y flexibilidad. Y si quieres entender por qué ese polvo de polímero redispersable (RDP) sella el poro al formar película, su mecanismo completo está desarrollado en la página del propio RDP.
| Componente | Función | Referencia de dosis |
|---|---|---|
| RDP flexible o impermeable | Sella el poro, aporta adherencia y flexibilidad | 1,5 – 2,5% del peso seco |
| RDP hidrofóbico (servicio húmedo) | Repelencia adicional al agua | 1,5 – 3,0% del peso seco |
| HPMC | Retención de agua de amasado | 0,10 – 0,30% |
| Reductor de agua / PCE | Menos agua = menos porosidad capilar | 0,15 – 0,60% |
| Aditivo hidrófugo (si aplica) | Reduce la succión capilar | 0,2 – 1,0% del aglutinante |
Cuándo el hidrófugo no basta
Hay dos escenarios donde un hidrófugo te va a decepcionar, y conviene que los reconozcas antes de firmar el pedido. El primero es la presión de agua: en un sótano con nivel freático alto, el agua empuja y un recubrimiento de poro no la detiene; ahí hace falta un sistema que resista presión, no solo succión. El segundo son las juntas, fisuras y pasos de tubería: ningún aditivo en masa cierra una discontinuidad, porque el agua encuentra la junta antes que el poro. En esos puntos el aditivo trabaja en conjunto con el sellado y el detalle constructivo, no en su lugar. Si especificas o vendes mortero impermeable, decir esto de frente te ahorra el reclamo de obra que llega seis meses después, cuando el manchado reaparece.
Hidrófugo, impermeabilizante y eflorescencia
Reducir la absorción de agua se traduce, como efecto secundario bienvenido, en menos manchado blanco en la superficie. Pero el mecanismo por el que las sales migran, precipitan y forman ese velo, y la forma de atacarlo desde la fórmula y la secuencia de obra, tienen su propio desarrollo, y no lo repetimos aquí para no duplicar criterio. Si tu problema concreto es el velo blanco, el punto de partida está en eflorescencia en mortero, donde se explica de dónde salen las sales y cómo ajustar la fórmula y la secuencia de decisión. Aquí nos quedamos donde corresponde: en la elección y la dosis del aditivo, tanto para morteros como para hormigones.
Dos preguntas que resuelven tu elección
Si quieres impermeabilizar el cemento sin equivocarte, contesta dos cosas antes de comprar. Uno: ¿el agua llega por succión capilar o empujada por presión? Si es succión, un hidrófugo o un aditivo antihumedad puede bastar; si hay presión, necesitas un impermeabilizante que bloquee. Dos: ¿el mortero se va a hidratar con el agua que le pongas, o se va a secar contra un sustrato que lo deshidrata? En el segundo caso, llévate también retención de agua. Con esas dos respuestas y el dato de absorción de la EN 1015-18 en la mano, la comparación de productos deja de ser cuestión de marca y pasa a ser cuestión de números.