Qué es un aditivo y cómo se clasifica
Un aditivo es cualquier producto que agregas al mortero seco —o a la mezcla de concreto u hormigón— en dosis pequeñas con un objetivo concreto: retener agua, pegar, fluir, fraguar a tiempo o resistir la humedad. El relleno forma parte del volumen y se dosifica en decenas por ciento; el aditivo cambia el comportamiento con dosis de 0,1% a 5% del peso del aglomerante. Cuando compras por precio unitario sin ordenar las familias, terminas con un saco que resuelve una cosa y te falta justo la que causaba tu falla de obra. Clasifícalos por función, no por nombre comercial: ese orden es el que te ahorra devoluciones.
| Familia | Qué resuelve | Dosis típica | Referencia de fábrica |
|---|---|---|---|
| Éter de celulosa (HPMC / HEMC / HEC) | Retención de agua, espesamiento, escurrimiento | 0,2 – 0,5% | HPMC YD1005; HEMC G100 |
| Polímero redispersable (RDP) | Adherencia, flexibilidad, resistencia al agua | 0,5 – 4% | RDP YD1030 / YD1060 / YD1090 / YD10RH |
| Reductor de agua (PCE) | Fluidez con menos agua y menos retracción | 0,15 – 0,8% | PCE YD100 / YD200 / YD300 |
| Retardante o acelerante | Control del tiempo de fraguado | 0,05 – 0,30% (yeso) | Se ajusta por sistema |
| Fibra de polipropileno | Control de fisuración plástica | 0,5 – 1,2 kg/m³ | Fibra PP YP03 / YP06 / YP09 / YP12 |
| Hidrófugo / impermeabilizante | Bajar absorción o bloquear el agua | Variable según el sistema | RDP YD10RH (hidrofóbico) |
Retención de agua y espesamiento
Esta es la familia que evita que la mezcla se seque antes de curar. Sobre un sustrato caliente y absorbente, la pasta suelta agua en minutos y al cemento no le queda agua para hidratar: el resultado es un mortero flojo que se pela en la llana. Los éteres de celulosa —HPMC, HEMC y HEC— retienen esa agua, espesan la mezcla fresca y te dan control sobre el escurrimiento en pared. La dosis habitual va de 0,2% a 0,5% del peso seco y baja a 0,05–0,15% en un autonivelante. Dentro de esta familia conviven tres sistemas que no se comportan igual —éteres de celulosa, ésteres de almidón y tixotrópicos minerales—, y elegir entre ellos decide tu reología entera; ese detalle lo revisas en espesantes para mortero, donde los comparas uno por uno. El HPMC de construcción cubre de 400 a 200.000 mPa·s. Para el panorama de qué es y qué propiedades tiene, revisa qué es el HPMC.
Polímeros: adherencia y película
Cuando tu problema no es el agua sino la adherencia, entras a la familia de los polímeros. Un copolímero redispersable (RDP) es un polímero en polvo que se redispersa con el agua de amasado y, al curar, forma una película continua que tiende puentes entre los cristales de cemento. Ahí ganas adherencia sobre sustratos difíciles, flexibilidad y resistencia al agua. La dosis va de 0,5% a 4% según la norma que debas cumplir: 0,5–1,0% en adhesivo cerámico estándar (EN 12004), 1,5–2,5% en calidades flexibles o impermeables, 2,5–4% en capa base de EIFS y 2–4% en mortero de reparación. Ojo con un punto que te puede costar caro: dentro de esta familia conviven químicas distintas —base VAE, base acrílica, VAE/VeoVa— y cada una responde a requisitos diferentes de agua, UV y costo. Elige por la norma de tu producto, no por el nombre de la química.
Reductores de agua y superplastificantes
Reducir el agua de amasado es la vía más barata de subir la resistencia y bajar la contracción: el agua que no agregas es agua que no tiene que salir de la matriz dejando huecos. Los plastificantes antiguos —base lignosulfonato— y los superplastificantes policarboxílicos (PCE) hacen ese trabajo, pero el policarboxilato logra más reducción de agua con menos dosis y sin el retardo de fraguado de las químicas viejas. La dosis eficaz va de 0,15% a 0,8%. Si tu mezcla pierde fluidez y tu primer reflejo es echar más agua, detente: eso te baja la resistencia y agrava la retracción.
Aditivos que controlan el fraguado
Retardantes y acelerantes mueven el reloj del fraguado, no la reología. Un retardante —ácido cítrico, tartárico o base proteica— extiende el tiempo de trabajo en clima cálido o en un vaciado grande; un acelerante lo acorta para desmoldar rápido o para trabajar en frío. La dosis es un filo: en yeso se mueve entre 0,1% y 0,3%, y pasarte te retrasa el endurecimiento de forma impredecible. El detalle de familias y dosis está en retardante de fraguado. Aquí aparece la confusión que más te cuesta en obra: el secado rápido no es lo mismo que el fraguado rápido, y un producto que promete lo segundo no siempre te lo da. Antes de sumar un acelerante, pregúntate si tu problema real es el fraguado o la pérdida de agua.
Repelentes de agua e impermeabilizantes
Esta familia no reduce el agua de amasado: reduce la que entra desde afuera. Un hidrófugo vuelve hidrófoba la superficie de los poros y baja la absorción capilar; un impermeabilizante bloquea el paso del agua o forma una película que resiste presión. No esperes que un polvo hidrófugo detenga una filtración con presión: si los confundes, repites el trabajo.
Fibras: control de fisuración
La fibra de polipropileno no toma carga estructural, pero reparte la tensión de la contracción plástica en las primeras horas, antes de que la matriz tenga resistencia. Se dosifica por volumen, no por peso del aglomerante: 0,5 a 1,2 kg/m³, y el largo —3, 6, 9 o 12 mm— se ajusta al árido más grande de tu mezcla. Ver fibra en la superficie es señal de que sobredosificaste o elegiste un largo demasiado grande para un producto de grano fino.
Antiespumantes y control del aire ocluido
Todo aditivo que dispersa —el PCE y también el RDP— mete aire a la mezcla. Si ese aire no se controla, aparecen poros y te queda una superficie con poros finos, sobre todo en un autonivelante. El antiespumante en polvo corrige eso, pero en dosis mínima: si te pasas, eliminas el aire que sí ayudaba a la trabajabilidad. Revisa el aire ocluido cada vez que cambies de proveedor de PCE o de RDP, porque su interacción es donde más se desajusta un producto que ya tenías estable.
Cuatro contextos, cuatro ajustes: blanco, bloques, lechadas y yeso
El mismo mortero seco no lleva el mismo paquete en todos los usos, y ahí decide tu mercado.
| Contexto | Aditivo que manda | Punto de cuidado |
|---|---|---|
| Cemento blanco | Retardante + aditivo de bajo residuo | Las cenizas tiñen el tono y el fraguado se corre con el calor |
| Bloques de cemento (mampostería) | Éter de retención + plastificante o aire | Rinde por saco; el RDP casi siempre es opcional |
| Lechadas de cemento | PCE de alta reducción + éter de baja viscosidad | Exudación y retracción por exceso de agua |
| Yeso | Retardante + HPMC | El yeso pide 60–70% de agua; el éter no controla el fraguado |
En cemento blanco manda la blancura: un aditivo de bajo contenido de cenizas evita que el tono se ensucie, y como el cemento blanco es más fino y reactivo, el control del fraguado pesa más. En bloques de cemento gana lo económico: un poco de éter para que rinda y aire o plastificante para trabajabilidad, con el polímero casi siempre opcional. En lechadas de cemento el rey es el reductor de agua de alto rango, con una pizca de éter de baja viscosidad contra la exudación; ese sistema completo lo tienes en concreto y lechada. Y en yeso el tiempo lo gobierna el retardante, no el éter, porque el yeso pide mucha más agua y no necesita retención para una hidratación larga. Si el yeso te fragua antes de lo previsto, revisa los aditivos para yeso. El sistema completo por tipo de producto se desarrolla en la aplicación de yeso y mortero de yeso.
Si vendes a varios países, el paquete que te sirve en un mercado templado te falla en uno cálido: por encima de 35 °C el HPMC suelta agua y toca pasar a HEMC. Es cambiar de grado dentro de la misma familia. Pide la temperatura de gelificación además de la viscosidad.