Cómo leer esta guía: por objetivo, no por familia
Aquí los aditivos para cemento se ordenan por lo que necesitas conseguir en la mezcla, no por el grupo químico al que pertenecen. Si buscas más agarre, si el problema es que la pasta suelta el agua demasiado pronto, si te urge desmoldar o si la losa se te fisura al secar, vas directo a la fila que te sirve. El inventario completo, familia por familia, con su mecanismo y su rango de uso, pertenece a nuestra guía de clasificación de aditivos, escrita desde la planta de mezcla seca; esta página es su contraparte desde el tajo. Cuatro son los puntos flacos del cemento amasado a mano: se queda sin agua antes de hidratar, es rígido cuando el soporte trabaja, agarra mal sobre caras lisas y se fisura mientras seca. Cada punto flaco tiene su ruta de aditivos.
La tabla: qué agregar según tu objetivo
Antes de comprar, ponle nombre a tu objetivo y búscalo en la tabla. No necesitas cargar todas las familias a la vez: lo normal es perseguir uno o dos objetivos por mezcla, porque cada aditivo se dosifica aparte y en una fracción pequeña del peso del cemento. Elige la fila, mira qué familia la resuelve y después salta a su página técnica.
| Quieres… | Qué se agrega | Por qué resuelve ese punto |
|---|---|---|
| Que agarre más | Polímero redispersable (RDP) | Deja una película flexible que trabaja justo en el contacto con el soporte |
| Que no pierda agua | Éter de celulosa (HPMC / HEMC) | Retiene el agua de amasado y le da agua al cemento para terminar de hidratar |
| Que fragüe antes | Acelerante de fraguado | Adelanta el fraguado cuando el clima o el plazo apremian |
| Ganar minutos de trabajo | Retardante de fraguado | Alarga la ventana de colocación en clima cálido o frentes largos |
| Que no pase el agua | Hidrófugo o impermeabilizante en masa | Actúa sobre la capilaridad o cierra el paso del agua |
| Menos agua, más resistencia | Reductor de agua de alto rango (PCE) | Da fluidez sin subir el agua, y eso baja la retracción |
| Que no se fisure | Fibra de polipropileno | Reparte la tensión de la contracción plástica mientras la pasta está fresca |
Si tu meta es que el agua no pase, el desarrollo de esa familia está en aditivos impermeabilizantes e hidrófugos. Las demás filas tienen su propia página en la sección técnica.
Líquido o polvo: qué conviene cuando mezclas a pie de obra
En el mostrador te van a ofrecer los dos formatos, y la elección no es de catálogo sino de logística. En una mezcla puntual de un par de baldes, el líquido se vierte en el agua de amasado y se reparte casi solo, así que te ahorra pesar; la cosa cambia cuando repites lotes y todos tienen que salir iguales, y ahí el criterio lo tienes en nuestra comparación entre látex líquido y RDP en polvo. A cambio ocupa volumen, pesa en el flete y, una vez abierto el envase, su vida útil es más corta. El polvo se almacena mejor y aguanta más en bodega, y es el formato natural si algún día pasas a producir en serie; en una mezcla puntual tendrás que dispersarlo con cuidado para que no queden grumos. Si vas a repetir la misma fórmula durante semanas, tu mejor jugada suele ser el polvo.
La dosis siempre se expresa sobre el peso del cemento
Cuando pidas una recomendación, exige que te la den en porcentaje del peso del cemento y no en cucharadas, tapones o litros por bulto. Ese es el único formato que te deja repetir la mezcla igual mañana, comparar dos proveedores y notar cuándo una partida cambió de comportamiento. Las bandas concretas de cada familia y de cada sistema están recogidas en dosis típicas por producto, con su matriz de diagnóstico; aquí nos quedamos con el criterio, porque una cifra suelta sin el sistema detrás no dice gran cosa.
Si te responden con una medida en volumen, pide la conversión por escrito. Verifica que aparezca también la edad de ensayo y el sustrato sobre el que se midió.
Orden de carga y errores que echan a perder una mezcla
El orden importa tanto como la cantidad. La práctica habitual es integrar primero los componentes en seco entre sí y después añadir el agua con el aditivo ya incorporado: los polvos que caen directos sobre una pasta que ya está húmeda se quedan en grumos que no se llegan a disolver. Un aditivo líquido se diluye antes en el agua de amasado y así llega repartido al cemento. Los dos errores clásicos son invertir ese orden y sobredosificar «por si acaso»: un exceso de reductor termina en segregación y sangrado, y un exceso de retardante, en una pasta que no endurece en el plazo que tenías. Ensaya siempre una mezcla pequeña antes de comprometer el trabajo.
La línea roja: cloruros donde hay acero
Si el elemento lleva armadura, no improvises con el acelerante. Existen restricciones claras sobre los productos con base de cloruros en concreto armado, precisamente por el riesgo que suponen para el acero, y esa decisión no depende ni del precio ni de la urgencia. Pide al proveedor que te confirme por escrito que el acelerante es libre de cloruros y archiva esa respuesta junto con el pedido. Las familias disponibles y el criterio para elegirlas están explicados en acelerantes y anticongelantes; aquí solo dejamos la advertencia.
Las banderas rojas del aditivo «universal»
En ferretería abunda el producto que lo arregla todo, y conviene que desconfíes por sistema. Tres señales bastan para descartarlo: que la etiqueta no indique dosis sobre el peso del cemento, que no diga hacia qué familia va la composición, y que prometa resolver al mismo tiempo el fraguado, el agarre y la impermeabilidad. Un aditivo serio resuelve un problema concreto y se defiende con una ficha técnica. Pide el nombre de la familia química y la dosis recomendada; si quien te atiende no puede dártelas, tienes delante un mostrador y no un proveedor técnico. Cómo interpretar cada campo de esa documentación se trata aparte, en la guía de certificados y fichas técnicas.
Cuándo la respuesta no es un aditivo
Antes de comprar, revisa lo básico. Una arena mal graduada, una relación agua-cemento demasiado alta o un curado interrumpido echan a perder el mejor paquete de aditivos, y ninguno compensa un soporte mal preparado ni una mezcla aguada. Ordena primero la cantidad de agua, la limpieza del sustrato y la protección durante las primeras horas; si con eso el problema sigue, ya tienes un objetivo claro para elegir. Nuestra planta está en Jinzhou, Hebei: fabricamos éteres de celulosa (HPMC, HEMC, HEC), polímeros redispersables (RDP), policarboxilatos (PCE) y fibra de polipropileno, y podemos enviarte la documentación técnica del lote antes de que cierres el pedido. Escríbenos desde la página de contacto.