Los tres requisitos que se pelean entre sí
Una lechada estructural tiene que fluir por su propio peso dentro de un espacio confinado, llenarlo hasta el último rincón y, después, desarrollar resistencia inicial sin exudar ni retraerse. Los tres requisitos se pelean entre sí: casi todo lo que sube la fluidez baja la estabilidad, y casi todo lo que baja el agua quita fluidez. Cuando tu mezcla falla, rara vez falla uno solo de los tres; lo que falla es el equilibrio entre ellos.
El error caro tiene nombre: sobreagua. Añadir agua para recuperar fluidez sube la exudación, la retracción y la porosidad, y baja la resistencia. Antes de tocar la fórmula, fija en el TDS los criterios con los que vas a juzgar tu lechada: fluidez inicial, fluidez retenida, exudación y retracción.
Cemento, relleno y árido: el empaquetamiento manda
Una lechada estructural no es cemento con agua: lleva cemento, un relleno fino y un árido de granulometría continua con tamaño máximo acotado. Esa combinación decide dos cosas a la vez: cuánta agua necesitas para alcanzar una fluidez dada y qué tan estable se mantiene la mezcla en reposo.
Por eso, cuando tu lechada exude o pierda fluidez, revisa primero la curva granulométrica y el contenido de finos, no el aditivo. Un árido con mala granulometría se segrega aunque el éter esté bien dosificado, y un relleno con demasiados finos te obliga a subir el PCE y el agua, con lo que pierdes lo que buscabas: poca agua y alta resistencia inicial. Arranca de una mezcla base probada y ajusta el empaquetamiento antes de mover dosis.
PCE: la palanca de fluidez con techo en 0,80%
El superplastificante policarboxílico es la pieza que te deja tener las dos cosas al mismo tiempo: fluidez alta con poco contenido de agua. En una línea de mortero seco la única forma que funciona es el polvo obtenido por secado por aspersión: es el formato que tolera meses de contacto con el cemento dentro de la misma bolsa sin activarse por la humedad ambiente. Nuestro YD300, con ≥35% de reducción de agua, se dosifica entre 0,20 y 0,80% del peso del aglomerante; el YD200, con ≥25%, trabaja entre 0,15 y 0,60%. Empieza por el extremo bajo y avanza en pasos cortos, midiendo fluidez y exudación a la vez.
Y respeta el techo: por encima de aproximadamente 0,80% empiezan a aparecer retardo de fraguado y segregación. Si necesitas más fluidez que la que te da esa dosis, el problema suele estar en el empaquetamiento de partículas, no en la falta de plastificante. Compara nuestro superplastificante PCE en polvo antes de seguir subiendo gramos.
Éter de celulosa: solo la banda más baja del catálogo
Aquí está el punto que más formuladores corrigen mal. En una lechada estructural el éter cumple una función que no es la de un espesante: su trabajo es generar una resistencia mínima al corte, la que impide que el agua suba y que el árido se asiente. Si lo usas para dar cuerpo a la pasta, matas la propiedad que el producto vende: fluir. En esta aplicación solo sirve la viscosidad más baja del catálogo (300 – 1.000 mPa·s). El grado concreto es el éter de celulosa HPMC de baja viscosidad YD1904, de 400 mPa·s, dosificado entre 0,03 y 0,10% del peso seco.
Ese rango es estrecho y no admite intuición: si te quedas corto, la lechada exuda; si te pasas, pierde fluidez y deja de llenar. Elige la banda más baja antes de saltar a un grado más viscoso y ajusta en incrementos de 0,01 – 0,02%, esperando el resultado completo antes del paso siguiente. La lectura de la exudación en planta está en sangrado en lechada fluida.
Opcionales: RDP, fibra y antiespumante
Ninguno de los tres es obligatorio en una lechada pura, y meterlos por reflejo te cuesta dinero y fluidez. El RDP, entre 2,0 y 4,0%, entra cuando el sistema exige además adherencia y flexibilidad, no cuando el material solo tiene que rellenar y transmitir carga. La fibra de polipropileno, a 0,6 – 1,2 kg/m³, tiene sentido si el mismo material debe controlar fisuración temprana.
El antiespumante es distinto: el éter y el PCE estabilizan aire, y una lechada con aire ocluido pierde densidad y resistencia. Trabaja con un antiespumante en polvo compatible con tu línea y ajústalo con la fórmula completa delante; si tu problema es estabilidad, no lo resuelvas subiendo antiespumante, y si es exudación, no la resuelvas subiendo éter más allá de la banda.
Fórmula de referencia por tonelada
Toma esta tabla como punto de partida, no como receta cerrada. Los porcentajes son los rangos de dosis del catálogo para una lechada estructural; la columna de la derecha es la conversión directa sobre 1.000 kg de aglomerante, para que puedas llevarla a tu báscula sin hacer cuentas.
| Componente | Dosis | Equivalente por tonelada |
|---|---|---|
| PCE en polvo (alta reducción de agua) | 0,20 – 0,80% del peso del aglomerante | 2 – 8 kg |
| Éter de celulosa YD1904 (400 mPa·s) | 0,03 – 0,10% del peso seco | 0,3 – 1 kg |
| RDP, solo si el sistema lo pide | 2,0 – 4,0% | 20 – 40 kg |
| Fibra de polipropileno, si hay que controlar fisuración | 0,6 – 1,2 kg/m³ | por volumen de mezcla |
| Cemento, relleno y árido | el resto de la masa | — |
Observa la asimetría: el PCE se mueve en kilos y el éter en décimas de kilo. Esa diferencia es la que convierte a la lechada estructural en un producto de báscula precisa y no de paladas.
Orden de carga, mezclado y colocación
Los polvos entran primero. En una planta de mortero seco, premezcla cemento, relleno, árido, PCE en polvo y éter hasta uniformar y deja el agua para el final; si tu éter entra al final y cae sobre un solo punto de la mezcladora, vas a tener una bolsa que exuda y otra que no fluye. Con mezcladora de baja revolución y paleta sumergida, busca una mezcla homogénea y sin grumos, y no sigas batiendo por costumbre: el batido de más inyecta aire que después tienes que controlar con antiespumante.
Ya en obra, coloca la lechada dentro de su tiempo de trabajo: fluye por su propio peso, así que no la vibres ni la empujes con la llana. Vierte desde un solo lado, de forma continua, con el encofrado estanco y con salida para el aire, y no agregues agua cuando empiece a endurecer: una lechada retemplada pierde la exudación controlada y gana retracción.
El orden de verificación antes de producir
Formular y producir son dos cosas distintas: el orden importa más que la velocidad. Te propongo esta secuencia: define los objetivos de fluidez inicial, fluidez a los 30 minutos, exudación, retracción y resistencia inicial; corre una muestra de control sin éter para saber cuánta reología te falta corregir; compara grados dentro de la banda de 300 – 1.000 mPa·s; optimiza la dosis de éter; ajusta el PCE hasta el techo de 0,80%; confirma fluidez, resistencia inicial, exudación y retracción según lo que declare el TDS; y cierra con una prueba en producción real, porque la mezcladora de planta no reparte igual que la de laboratorio.
Somos fabricantes en Jinzhou, Hebei, China: producimos el PCE en polvo y los éteres de celulosa que esta fórmula pide, y no vendemos lechada terminada. Si te falta el punto de partida, pide las fichas técnicas y una muestra de ensayo. Para la mecánica general del reductor de agua y sus familias, revisa reductores de agua y superplastificantes.