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Técnico

Burbujas y pines en mortero autonivelante: causas y solución

Vertiste el autonivelante, la superficie se veía perfecta y a la mañana siguiente apareció un cielo cráter de pines. Antes de subirle la dosis al defoamante, conviene saber de dónde salió ese aire: la respuesta cambia por completo la corrección que debes aplicar.

Actualizado: 09/10/2026 · 9 min de lectura

Qué son los pines y por qué te salen tan caros

Los pines —poros de alfiler, en algunos países llamados simplemente agujeros— son la huella de una burbuja que intentó escapar de la masa y encontró la superficie ya cerrada. Otras veces la burbuja nunca subió: quedó ocluida dentro de la capa y hoy es un punto débil del mortero autonivelante. No te engañes: por cada punto porcentual de aire ocluido pierdes alrededor del 5 % de resistencia a compresión, y un piso diseñado para 30 MPa puede entregar 27 MPa sin que hayas tocado nada más de la fórmula.

El indicador rápido en planta es la densidad fresca: una mezcla sana de base cemento ronda 2,0 a 2,2 g/cm³; una carga con espuma estable cae por debajo de 1,8 g/cm³. Si tu cliente exige un acabado listo para vinílico o epóxico, la norma EN 13813 te cobra ese aire como superficie no conforme, con reclamación incluida.

De dónde viene el aire: la cadena completa de causas

Tu primera reacción ante los pines suele ser culpar al defoamante y subirle la dosis. Es el error más caro, porque el aire entra por cuatro puertas distintas y solo una se corrige con más antiespumante:

1. La química. El HPMC, el RDP y el PCE son sustancias tensoactivas: bajan la tensión superficial del agua (una disolución de HPMC ronda 42 a 56 mN/m) y estabilizan las burbujas que el mezclado introduce; sin defoamante que las colapse, sobreviven hasta el fraguado.2. El mezclado. Cada minuto de vórtice inyecta aire que la química luego atrapa.3. La base. Un sustrato poroso libera el aire de sus propios poros hacia arriba, a través de la capa fresca.4. La pérdida temprana de fluidez. Si la mezcla pierde su capacidad de cicatrizar antes de que las burbujas rompan, el hoyo que deja cada burbuja ya no se cierra.

El diagnóstico correcto consiste en averiguar por cuál de esas cuatro puertas entró el aire en tu caso concreto.

El defoamante: tipo y dosis que sí funcionan

Empieza por elegir la presentación correcta antes de discutir marcas: en mezcla seca de planta manda el defoamante en polvo sobre portador de sílice; en obra funciona mejor el polímero tipo poliéter, que actúa sobre el aire en el mismo batido:

TipoUso típicoDosis sobre el liganteAdvertencia
Polvo (portador de sílice)Morteros secos de planta0,1 % a 0,3 %El sobredosificar deja superficie aceitosa
Líquido (poliéter o silicona)Ajuste en obra0,1 % a 0,3 %Puede separarse en almacenamiento prolongado

Para fijar tu dosis no hay atajo: monta una escalera de ensayos con 0,1 %, 0,2 % y 0,3 % sobre ligante, mide la densidad fresca y elige la dosis mínima que deje la superficie lisa tras el secado. Subir de ahí no compra calidad: el exceso de defoamante vuelve hidrófoba la mezcla, genera manchas aceitosas y cráteres, y te resta entre 10 % y 15 % de resistencia. Un defoamante no iónico no altera la retención de agua del HPMC ni del éter de almidón, y los grados correctos sirven igual en cemento y en yeso. Tienes el detalle en nuestra guía de antiespumante para mortero.

El HPMC de tu fórmula: viscosidad, ceniza y temperatura de gelación

Tres parámetros del éter de celulosa deciden cuánto aire estabiliza tu fórmula. Primero, la viscosidad: un grado alto espesa demasiado, frena el ascenso de las burbujas y favorece los pines; por eso el autonivelante trabaja con grados de 300 a 500 mPa·s (típicamente 400 mPa·s) dosificados entre 0,05 % y 0,15 % del peso seco, y con frecuencia más cerca de 0,05 % a 0,08 % en sistemas de baja demanda. Segundo, la ceniza: exige lotes con 5 % o menos, porque una ceniza alta arrastra sales que interfieren con el defoamante y hacen variar el aire entre lotes. Tercero, la temperatura de gelación, que en los grados estándar de HPMC se sitúa entre 55 °C y 68 °C: si el mortero fresco se calienta —bolsas al sol, agua de mezcla caliente en verano— te acercas a esa zona, el éter gelifica, la viscosidad se dispara y las burbujas quedan atrapadas sin remedio. Por eso conviene un grado de disolución retardada por tratamiento de superficie, que reduce la inclusión de aire; y si tu obra pasa de 35 °C de forma habitual, evalúa un HEMC, cuya gelación supera los 70 °C. Puedes revisar los rangos de cada grado de HPMC antes de cambiar de proveedor.

El mezclado: donde tu operación mete el aire

Una fórmula impecable produce pines si el batido está mal resuelto. Los culpables clásicos: paleta girando cerca de la superficie, vórtice pronunciado, contenedor grande con poco volumen, tiempo de mezclado excesivo y, el más común en obra, re-batir con agua extra. Estandariza tu pauta: paleta siempre sumergida, 2 a 3 minutos entre 300 y 500 rpm, un minuto de reposo para que escape el aire grueso. En la extensión, vierte desde menos de 50 cm de altura, guía el material con llana y pasa el rodillo de púas en cruz dentro de los primeros 10 minutos, mientras la superficie todavía puede cicatrizar. Cambia una sola variable por ensayo: si más tiempo de batido produce más pines con la misma fórmula y la misma base, el aire es de mezclado, no de química.

Vertido de mortero autonivelante fresco sobre contrapiso durante un ensayo
El momento crítico: la mezcla recién vertida tiene pocos minutos para soltar el aire atrapado antes de empezar a fluir y cerrar.

La base que respira: desgasificación e imprimación

Si en el balde la mezcla se ve limpia y al extenderla sobre el concreto aparecen burbujas, tu problema no está en la fórmula: el sustrato poroso libera el aire atrapado en sus capilares, que sube a través de la capa fresca. La corrección es el imprimante, que sella los poros, corta la desgasificación y evita que la base te robe el agua que la mezcla necesita para cicatrizar. Sobre bases muy absorbentes aplica dos manos; cuida de no dejar charcos, porque el exceso de imprimante crea su propia capa débil entre base y autonivelante. Si los defectos se concentran solo en las zonas más absorbentes del piso, la causa está cantada.

Cuando la mezcla cierra antes de soltar las burbujas

Una fluidez inicial excelente no te garantiza una superficie final lisa. Si la mezcla empieza a endurecer antes de que las burbujas suban y rompan, cada escape deja un hoyo definitivo. Las causas típicas: fraguado demasiado rápido por temperatura alta, sistema acelerante-retardante desbalanceado, exceso de éter de celulosa o una compatibilidad pobre entre el ligante y el PCE. La norma ASTM C1708 te da el marco para evaluar juntos fluidez inicial, retención de fluidez y tiempo de cicatrización, no con un solo dato de flujo en mesa. Y si además del cierre prematuro aparecen fisuras, el fenómeno ya pertenece a la fisuración del autonivelante, con otra cadena de causas.

Diagnóstico en una mañana: la prueba de tres superficies

Con un solo saco puedes separar las causas en tu bodega. Prepara un batido y aplícalo al mismo espesor (5 mm basta) sobre tres superficies: una placa sellada, un panel de concreto imprimado y un panel poroso sin imprimar. Mantén iguales el agua, el equipo, el tiempo de batido y la temperatura, y compara:

Resultado observadoCausa más probable
Pines en las tres superficiesFórmula o proceso de mezclado
Placa sellada lisa; concreto con pinesBase o imprimación insuficiente
Solo el panel sin imprimar fallaDesgasificación del sustrato
Más tiempo de batido, más pinesAire incorporado en el mezclado
Más defoamante deja manchas o cráteresSobredosis o incompatibilidad
Las burbujas suben pero el hoyo no cierraFluidez o cicatrización insuficiente

Este ensayo no reemplaza una evaluación completa, pero te dice por dónde corregir. Distingue síntomas vecinos: si ves agua clara acumulándose sobre la mezcla, no estás ante burbujas sino ante un fenómeno de sangrado, con causas y soluciones propias que conviene atacar por separado.

Preguntas frecuentes

¿Por qué aparecen pines en mi autonivelante si ya dosifico defoamante?

Porque el defoamante solo controla el aire que estabiliza la química de la mezcla. Si el aire entra por el batido, por la desgasificación de una base porosa o porque la mezcla pierde fluidez antes de que las burbujas rompan, subir la dosis no resuelve nada. Haz la prueba de tres superficies para localizar la puerta por donde entra el aire antes de tocar la fórmula.

¿Cuánto defoamante debe llevar un mortero autonivelante?

Como referencia de arranque: 0,1 % a 0,3 % del ligante, tanto si es defoamante en polvo como si es líquido dosificado en obra. La dosis definitiva se fija con una escalera de ensayos (0,1 %, 0,2 %, 0,3 %) midiendo densidad fresca, buscando una mezcla de base cemento en torno a 2,0 g/cm³ o más.

¿Qué pasa si me paso de la dosis de defoamante?

La mezcla se vuelve hidrófoba: aparecen manchas aceitosas, cráteres tipo embudo y hasta 10 % o 15 % menos resistencia a compresión. También puedes alterar la fluidez. La regla práctica es quedarte siempre con la dosis mínima que deje la superficie lisa tras el secado.

¿El mezclado puede causar las burbujas aunque la fórmula esté bien?

Sí, y es una de las causas más frecuentes. El vórtice de la batidora, la paleta cerca de la superficie, el tiempo excesivo de batido y el re-batir con agua extra inyectan aire que los tensoactivos de la propia fórmula atrapan. Estandariza paleta sumergida, 2 a 3 minutos entre 300 y 500 rpm y un minuto de reposo antes de verter.

¿Cómo sé si las burbujas vienen del sustrato y no de la mezcla?

Seña clásica: el batido se ve limpio en el balde pero los pines aparecen al extender sobre concreto. Extiende el mismo material sobre una placa sellada y sobre el concreto sin imprimar: si solo falla el concreto, el sustrato está liberando aire. La corrección es imprimar bien —dos manos en bases muy porosas— sin dejar charcos.

¿Sirve el rodillo de púas para sacar las burbujas?

Sirve como complemento, no como solución. Pasado en cruz dentro de los primeros 10 minutos, mientras la superficie aún cicatriza, libera las burbujas que ya están subiendo. Pero no corrige el aire fino ocluido por exceso de tensoactivos ni el que genera una base sin imprimar.

¿Qué características del HPMC influyen en el aire ocluido?

Tres: la viscosidad (usa grados de 300 a 500 mPa·s, típicamente 400 mPa·s, dosificados entre 0,05 % y 0,15 % del peso seco, más cerca de 0,05 % en sistemas de baja demanda), la ceniza (exige lotes con 5 % o menos, porque más ceniza arrastra sales que interfieren con el defoamante) y la temperatura de gelación: los grados estándar de HPMC gelifican entre 55 °C y 68 °C, así que si tu mercado pasa de 35 °C conviene evaluar un HEMC, cuya gelación supera los 70 °C.

¿Se pueden reparar los pines cuando el autonivelante ya fraguó?

Solo cosméticamente y si el problema es puntual: lija la zona, aspira el polvo y sella con una barrera de imprimación antes de recibir el piso final. Si los pines cubren amplias zonas, la capa tiene aire ocluido generalizado y la solución real es moler y reverter, porque la resistencia de toda la superficie quedó comprometida.

¿El agua caliente o el clima cálido aumentan las burbujas?

Sí. Con agua de mezcla caliente o bolsas al sol, la temperatura del mortero sube, el HPMC se hidrata más rápido (incorpora más aire) y te acerca a la temperatura de gelación del HPMC, que en los grados estándar va de 55 °C a 68 °C, donde la viscosidad se dispara y las burbujas quedan atrapadas. En verano trabaja con agua fresca y material a la sombra; y si el clima supera los 35 °C de forma habitual, evalúa un HEMC, que gelifica por encima de 70 °C.

¿Cómo mido el aire de la mezcla sin equipo de laboratorio?

Con una probeta graduada y una balanza: pesa un volumen conocido de mezcla fresca y calcula la densidad. Una mezcla de base cemento sana ronda 2,0 a 2,2 g/cm³; si obtienes menos de 1,8 g/cm³, tienes espuma estable en el sistema. También puedes verter en probeta y comparar la altura de espuma al minuto y a los 5 minutos entre dos candidatos de defoamante.

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